- Después de perder peso, el cuerpo aumenta el hambre y reduce el gasto de energía. No es falta de voluntad: es biología.
- En un estudio, un año después de perder unos 13 kg, las hormonas del hambre seguían alteradas y el hambre seguía más alta.
- En los concursantes de un programa de televisión, el gasto en reposo seguía unas 500 kcal por debajo de lo esperado seis años después.
- Entenderlo cambia la estrategia: proteína, fuerza, sueño, seguimiento y, cuando está indicado, tratamiento médico.
No es (solo) fuerza de voluntad
Casi todas las personas que llegan a consulta han hecho alguna dieta, han perdido peso y lo han recuperado. Muchas piensan que les faltó constancia. La investigación muestra algo distinto: cuando se pierde peso, el cuerpo pone en marcha mecanismos para recuperarlo, y esos mecanismos duran mucho tiempo1.
La guía española GIRO lo resume en una idea: el aumento del apetito es un síntoma de la obesidad, no una decisión irresponsable de quien la tiene2.
El hambre se queda alta
Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine siguió a 50 personas con sobrepeso u obesidad que perdieron de media 13,5 kg con una dieta muy baja en calorías. Midieron las hormonas que regulan el apetito antes, al terminar la dieta y un año después3:
- Al perder peso, bajaron la leptina y otras hormonas que dan saciedad, y subió la grelina, la que despierta el hambre.
- Un año después, muchas de esas hormonas seguían alteradas y el hambre que referían seguía siendo mayor que al principio.
Es decir: el cuerpo sigue pidiendo comer más mucho después de haber terminado la dieta.
«Quien ha perdido peso no tiene menos fuerza de voluntad que antes. Tiene más hambre y gasta menos, y eso hay que tratarlo como lo que es.»
Dr. Juan Fabiani · LVNG
El gasto baja más de lo esperado
Un estudio siguió a 14 concursantes de un conocido programa de televisión de pérdida de peso, que perdieron de media 58 kg en 30 semanas. Seis años después habían recuperado 41 kg, pero su gasto de energía en reposo seguía unas 700 kcal por debajo del inicial y unas 500 kcal por debajo de lo esperado para su peso y su composición corporal4.
Es un caso extremo, con pérdidas muy rápidas y enormes. Pero ilustra bien el fenómeno de la adaptación metabólica, que en grado menor ocurre en casi todas las personas que pierden peso.
Otros frenos frecuentes
- Medicamentos: algunos antidepresivos y antipsicóticos, corticoides, insulina o ciertos antiepilépticos pueden favorecer el aumento de peso. Nunca los dejes por tu cuenta: se revisan con tu médico por si hay alternativas.
- Dormir poco: aumenta el hambre. Lo explicamos en Dormir mal también engorda.
- Apnea del sueño, muy frecuente con el exceso de peso. Más en este artículo.
- Estrés y hambre emocional. Lo contamos en Hambre emocional y atracones.
- Ultraprocesados, que hacen comer más sin darse cuenta. Más en este artículo.
- Problemas hormonales, menos frecuentes de lo que se piensa, como el hipotiroidismo. Lo explicamos en ¿El hipotiroidismo engorda?
Qué cambia cuando se entiende la biología
Proteger el músculo
Con proteína suficiente y entrenamiento de fuerza, para que lo que se pierda sea grasa. Más en Por qué el músculo importa más que la báscula.
Planificar el mantenimiento desde el principio
Porque es la fase más difícil. Lo que hacen quienes lo consiguen está en Cómo mantener el peso perdido.
Tratamiento médico cuando está indicado
Los fármacos para la obesidad actúan precisamente sobre estos mecanismos del hambre y la saciedad. Por eso funcionan mientras se toman, y por eso al retirarlos el peso tiende a volver5. Lo explicamos en Fármacos para la obesidad: qué hacen y qué consiguen.
Seguimiento
Una enfermedad crónica necesita revisiones, ajustes y un umbral pactado para actuar pronto si el peso vuelve a subir.
Preguntas frecuentes
¿Tengo el metabolismo lento?
Rara vez es la causa principal. Lo que sí ocurre es que, tras perder peso, el cuerpo gasta algo menos y tiene más hambre de lo esperado.
¿Hay medicamentos que engordan?
Sí, algunos: ciertos antidepresivos, antipsicóticos, corticoides, insulina o algunos antiepilépticos. Nunca los dejes por tu cuenta; se revisan con tu médico.
¿Entonces no sirve de nada intentarlo?
Sí sirve, pero con un plan que tenga en cuenta esta biología: proteína, fuerza, sueño, seguimiento y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico.
Este artículo es información general y no sustituye una consulta médica. Si tienes dudas sobre tu caso, háblalo con tu médico.












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